“La ley
del aborto no verá la luz” y una tremenda sonrisa en la cara de
miles de mujeres que han luchado contra esta y otras leyes que tenían
como única meta el privarnos de un derecho tan básico como el de
decidir sobre nuestros propios cuerpos.
Desde que
nos empezaron a vender esto de que ya había igualdad el movimiento
feminista se encontraba en desuso, la bandera morada solo era
empuñada por unas pocas pero el panorama cambia cuando Gallardón
propone su anteproyecto. El movimiento feminista vuelve a estar en
auge y son muchas las mujeres que se organizan para frenar sí o sí
esta aberración de ley que nos quería hacer retroceder unos 30 años
(Ley de 1.985).
Con esta
ley la interrupción del embarazo dejaba de ser una decisión
voluntaria de la mujer ya que, con ella, solo había dos supuestos
que nos permitirían abortar, violación y grave peligro para la vida
o la salud física o psíquica de la mujer. Además el proceso ahora
sería más largo y este peligro de la mujer, así como la decisión
final deberían ser amparadas por médicxs que den el “visto bueno”
a dicho peligro.
El
movimiento feminista tiene una clara opinión sobre esta ley, el “
MI CUERPO MIS NORMAS” impregna la calles vestidas de morado,
cientos de manifestaciones, acciones, escraches llenan los
calendarios de cada vez más activistas dispuestas a luchar por este
derecho básico. Y como era de esperar la represión también se ceba
con esta reivindicación.
Hoy los
periódicos avisan de que esta ley no verá la luz y la duda vuelve a
la mente de muchas ¿volverá a caer la lucha feminista en el olvido?
Y aquí, una vez más, nuestra respuesta debe ser contundente, aunque
esta ley no llegue a ser aplicada la autoorganización ha de seguir.
La opresión patriarcal y heteropatriarcal siguen siendo una realidad
que dicta sobre nuestras vidas de una forma sutil en miles de casos.
Nuestros trabajos son peores, nuestros salarios son más bajos, y los
recortes en materia de dependencia, derechos laborales, sanitarios o
educativos, nos siguen imponiendo una estructura que nos relega a la
vida en los cuidados domésticos, a una vida fuera de la esfera
pública, y, sobretodo, a una vida que no vamos a aceptar así como
así.
Seguimos
reivindicando una educación que no nos “divida” por el hecho de
ser mujeres u hombres, y por una educación sexual que no hemos
conseguido nunca pero que mucho menos llegará con la LOMCE. Por una
educación que enseñe, tanto a unas como a otros que el no es no y
que cada mujer es libre de actuar como desee sin que esto conlleve
suposiciones erróneas que ya sabemos como pueden acabar. Por una
sociedad que nos deje de tratar como meros objetos sexuales y mujeres
florero siempre relegadas al deseo sexual de los hombres. Por una
seguridad que nos permita salir a la calle como y
cuando deseemos. Por el fin de la violencia de género que acaba con
la vida de muchas compañeras año tras año y que marca de por vida
a otras muchas que no encuentran salida a esta situación.
La lucha
por la igualdad es larga por lo que el movimiento feminista debe
seguir adelante y debe seguir concienciando y empoderando, el “MI
CUERPO ES MIO” y el “NO ES NO” deben seguir clamando contra
toda injusticia, porque no habrá “NI UNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA”.
Para
acabar me gustaría recuperar algunos videos sobre esta lucha: